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UN TESORERO A TODA MADRE

Por: Luis A. CHÁVEZ

 

iguanaRancho El Ejido (Agencia Informativa La Parcela).- Los cultureros quedaron, ese día, para verse en el palacio municipal de Tepesco El Hoyo y, bañaditos (algunos, no todos) y talqueados, fueron increíblemente puntuales: iban a solicitar apoyo económico para tomar un curso de Cómo encaramarse a las Alturas sin necesidad de soga que, a cargo de un reconocido alpinista, a un empresario de Tepesco se le ocurrió traer y, para los cultureros locales, aquello era una oportunidad magnífica de aprender un poco más. El desánimo era general. Todos ellos decían que las autoridades del lugar eran reconocidas, de años, por ser culebras y, que eso de la cultura, por un oído les entraba y por otro esfínter les salía. Pero necios, insistieron en la promulgación de un milagro y pasaron a ver a una de aquellas autoridades, que los recibió con olor a chicozapote pero, era lo de menos al cabo que, él, tenía el pinche poder.

-A ver, a ver, en qué les puedo ayudar.

-Queremos su auxilio para tomar este curso ya que, todos los aquí presentes nos hemos roto la figura por este pueblo y, consideramos es justo se nos apoye con algo para cubrir la actividad.

-¿Ya desayunaron?- No esperó respuesta, la autoridad llamó a su secretaria.

-Me les va dando pases para el mejor restaurante a estas personas para que vayan, terminando de aquí, a desayunar, mariscos, cortes de reses suizas, lo que ellos quieran, vales de mil quinientos pesos.

-Sí señor-dijo la secretaria y salió para hacer los vales.

-Los escucho, ah ya, no me digan, no me digan, ¡secretaria, venga de nuevo!

-Sí señor.

-Y también, a cada uno, les da usted un cheque por cinco mil pe… no, siete mil quinientos pesos, para que los apoyemos y puedan tomar ese curso que dicen. ¿Algo más?- Todos los cultureros se quedaron viendo unos a otros (uno de ellos le dijo a su compañero de a lado, “pellízcame”).

-No…señor, eso es todo, no esperábam…

-Nada, nada, para eso están las autoridades, para apoyar las causas justas; ustedes no andan de borrachos ni asaltando bancos ni secuestrando personas, es nuestro deber ayudarlos ah, y llévense un dulcito, que Dios y la santísima virgen del Carmen los bendiga. ¡Secretaria, que pasen los jaraneros, o mejor ya no, váyale haciendo a cada uno de ellos un cheque por cinco mil pesos!

Al salir, anonadados como zombis y con sus cheques de apoyo en las manos, escuché una voz.

-¡Hijo, levántate, levántate, estás gritando no sé qué, tienes una pesadilla, levántate!

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