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Sin dobleces HYL

¿Quién ordenó el crimen de la periodista Anabel Flores Salazar? Un crimen más en la bitácora del gobierno duartista.

 

En el ocaso del sexenio duartista es patético atestiguar cómo los delfines, hijos bastardos y líderes espurios del Tlatoani abandonan el barco, luego de erigirse en auténticos jeques con la complacencia de las altas esferas del poder público. En los países unidos árabes serían la envidia. Hoy actúan como sombríos trapecistas.

 

Buscan un salvoconducto, el del PRI y del cuasicandidato a gobernador HYL del bienio 2016-18, para conquistar inmunidad en la próxima integración de la Legislatura local, cueste lo que cueste y, por encima, del decálogo del aún precandidato al gobierno de Veracruz. Son cómplices del “saqueo” de las arcas del estado.

 

Los hijos (as) putativos del Tlatoani, con su venia, están buscando por todos los medios lícitos y no lícitos a su alcance ser postulados a diputados locales para garantizar en la próxima Legislatura local protección de la justicia al gobernador JDO si es que gana la mayoría el PRI de las 50 diputaciones en juego.

 

El clima político electoral que se respira y vive desde el Pánuco hasta el Tonalá, por ahora resulta adverso para el PRI por la aberrante corrupción, conflictos de intereses, cuatachismo, compadrazgo, ineficiencia, nepotismo, inseguridad pública, deudas por pagar, agresión y ejecución de periodistas del gobierno duartista.

 

Hay y existe un evidente juicio sumario de la sociedad civil y de los ciudadanos de a pie en contra de Javier Duarte y la mayoría de sus exsecretarios y actuales secretarios de despacho, por su marcado cinismo, soberbia e indolencia. Todo se enmarca, se resume, en un gobierno cleptocrático.

 

Será una lucha titánica que vaya a ganar el próximo 5 de junio Héctor Yunes Landa la gubernatura de Veracruz. Pero si no se actúa con la debida escrupulosidad en las altas esferas del PRI estatal para que las candidaturas a diputados locales recaigan en hombres y mujeres honestos, con arraigo popular, experiencia, capacidad y transparencia en su hoja de servicios partidistas y públicos, corre el riesgo de ser arrasado por la oposición de la coalición del PAN-PRD, del Movimiento Ciudadano, de Morena y alguno que otro independiente.

 

Por ello, el aún precandidato a la gubernatura de Veracruz y senador con licencia Héctor Yunes Landa más que en teoría, en los hechos, debe actuar sin dobleces, sin simulaciones y sin actitudes moralinas en la integración de su equipo de trabajo de cara a la candidatura y campaña como candidato a gobernador de Veracruz para el bienio 2016-18.

 

Por moral pública y ética personal que ha difundido ampliamente en su precampaña interna priista, Yunes Landa debe evitar la imposición de la cúpula del poder público, de los hijos bastardos del Tlatoani, líderes espurios u oligarquías que por décadas han sangrado a las clases marginadas y a los ciudadanos de a pie.

 

La sociedad democrática demanda rostros nuevos, personas honestas y transparentes, eficientes y con voluntad de servicio para oxigenar la corrompida clase política gobernante que ha dejado al estado en una grave crisis moral pública y social, con la deficiente carga sobre sus espaldas la oprobiosa inseguridad pública, que por ceguera reconfortante y obcecación delirante no comprende el Tlatoani.

 

Para convencer a la agraviada sociedad civil el senador con licencia no tiene por qué dejarse avasallar en su equipo de trabajo o en los cuadros del comité estatal del PRI, donde por ley no escrita el precandidato o candidato da el visto bueno a los nuevos nombramientos, con la imposición de personeros marcados por la corrupción, nepotismo, conflictos de interés o cargos cuestionados.

 

Casos evidentes son los dosiers de Guadalupe Porras David, coordinadora de delegados del CDE del PRI —dejó pendiente por aclarar un faltante en la alcaldía de Minatitlán y como diputada local demostró sus dotes de sumisión con el Poder Legislativo—, Marcelo Montiel Montiel —también dejó una fuerte deuda en su gestión como alcalde de Coatzacoalcos— y Juan Antonio Nemi Dib, actual coordinador ejecutivo del Consejo Estatal de Seguridad Pública, quien trae un conflicto público con los dineros públicos que no le cuadran y otra cosita más con su antecesor en la Secretaría de Salud, Fernando Benítez Obeso.

 

¿Qué implica? Que Héctor Yunes Landa debe desligarse no sólo en la retórica combatiente y frontal con el gobernador JDO, sino con todos aquellos que de algún modo u otro están vinculados con el gobierno duartista, el gobierno de la inmoral pública y quebranto patrimonial. De otro modo, estaría avalando más de lo mismo. El fraude y el oprobio.

 

AL CALCE… En las líneas de investigación de la PGR a las arcas del gobierno de Veracruz, no se descarta los negocios faraónicos que ha hecho la familia de Karime Macías, donde su parentela goza de cargos privilegiados en la nómina oficial, con la excepción del primo que acaba de dejar la Subsecretaría en la Sefiplan. Comentarios a gau41@hotmail.com

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