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Retórica duartista, ejecutan al 19

‘No le creemos’, Julio Scherer García a Duarte sobre el crimen de Regina Martínez Pérez.

Gaudencio García Rivera

Justo cuando “las aguas profundas” han tocado fondo en Veracruz y han concatenado el encono y la exacerbación social por los bandazos y retrocesos que está empeñado en terminar Javier Duarte a su accidentado sexenio, ejecutan en condiciones extrañas al periodista Pedro Tamayo Rosas en su natal Tierra Blanca.

¿Hasta dónde quiere llegar el gobierno de Javier Duarte? ¿De qué se trata su doble retórica sobre protección y seguridad al desempeño de los periodistas en Veracruz? Su discurso estridente para esclarecer con prontitud y eficiencia y encontrar a él o los culpables de la autoría intelectual y material de los asesinos de los comunicadores, es el mismo que pronunció cuando ocurrió el primer crimen de un periodista, el segundo, el tercero, etcétera.

A lo largo de su defenestrado sexenio, es la misma retórica, o más bien sofisma, que ha aplicado en todo los crímenes proditorios, cobardes y perversos que han ocurrido en contra de los compañeros (as) periodistas o fotorreporteros. En algunos casos, pero contados casos, los móviles han sido por el desempeño de su trabajo periodístico en la fuente policiaca, pero en la mayoría por su “vinculación con el crimen organizado”, etiquetado por el propio gobernador Duarte cuando las aguas les están llegando al cuello.

Veracruz es un estado desfondado en todas las asignaturas, con una grave crisis moral, donde la sociedad civil tiene una marcada sevicia del gobierno duartista. Somos una entidad disfuncional, donde el presidente Peña Nieto nunca se dignó a tenderle la mano y lo está dejando morir por la arrogancia que les caracteriza a él y al gobernador.

La ejecución de Pedro Tamayo Rosas, de 43 años, el miércoles 20 en la noche en un negocio en las puertas de su casa en Tierra Blanca, no fue un hecho fortuito, fue debidamente planeado por los autores intelectuales para aprovechar el relajamiento de la policía local de la SSP para  darle muerte con toda la alevosía y parsimonia.

Tamayo Rosas, colaborador del diario El Piñero de la Cuenca y del portal Al Calor Político, se resistía a creer que era portador de su muerte a raíz de que le tocó cubrir el desenlace del secuestro y ejecución de los cinco jóvenes de Tierra Blanca a manos de la policía local en enero pasado y entregados al crimen organizado para su ejecución, donde más de una docena de personas, entre policías y civiles, fueron consignados a la autoridad.

De esta red de descomposición, de corrupción y de complicidades de policías de la SSP y el crimen organizado que mantiene en jaque a Veracruz, por omisión o comisión del gobierno duartista, se concatena el entramado que involucra a un civil, a su hijo y un amigo para hacerlos aparecer cándidamente como líder local del cártel de Jalisco Nueva Generación y sus compinches, como presuntos responsables de la ejecución y desaparición de los cinco jóvenes de Tierra Blanca.

Francisco Navarrete Serna, exfuncionario municipal, contratista, ganadero, militante del PRI y coordinador de la campaña del candidato y actual diputado federal por Cosamaloapan, Antonio Tarek Abdalá Saad, extesorero de Sefiplan e incondicional de Javier Duarte, su hijo Francisco Navarrete Abraham y su amigo Juñior Alarcón Valerio, sin pruebas ni testigos que avalen que pertenecen al cártel Jalisco Nueva Generación y tras sembrarles armas en sus camionetas, fueron recluidos en tres penales regionales de Alta Seguridad en el país el 24 de enero pasado.

¿Pero cuál es la relación entre Francisco Navarrete y el periodista Pedro Tamayo? Ambos nativos de Tierra Blanca, eran grandes amigos y en los convites cuando se reunían y al calor de las cervezas daban hilo a la imaginación. Ahí nació la idea, el proyecto para retomar la maquila del periódico La Voz que ya se editaba en el pasado. Pedro Tamayo sería el director y Francisco aportaría el capital.

Pero Veracruz tocó fondo, a dónde quería llegar el periodista, escritor y liberal, exdirector de Proceso y uno de los libre pensadores más revolucionarios del país, Julio Scherer García, aquel mediodía del 30 de abril de 2012 por el asesinato de la corresponsal y compañera Regina Martínez, por corrupción y complicidades del gobierno con el crimen organizado, abortó un proyecto innovador colectivo.

El periódico La Voz ya no pudo germinar el embrión. Francisco Navarrete, su hijo y su amigo, perdieron la libertad, recluidos en las mazmorras, argumentan su inocencia de un entramado ideado por Duarte y su horda para justificar sus desvíos, impunidad y proteger a los auténticos responsables con los padres de los cinco jóvenes sacrificados.

Y Pedro Tamayo Rosas el periodista número 19, fue ejecutado por dos sicarios el miércoles 20 en las puertas de su casa en el umbral de la noche sin que se conozca con exactitud el verdadero móvil de su crimen. Como epílogo del régimen duartista, a cinco meses de que concluya el sexenio más gris de la historia contemporánea, Veracruz es un espejo del filme del Titanic. ¡El hundimiento es inexorable! Comentarios a gau41@hotmail.com

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