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PARA NORMAR CRITERIO

A cuatro meses del fallecimiento del periodista Natalio Bernal Amador, quien este domingo 1 de diciembre cumpliría 53 años de vida.

Natalio Bernal no solo fue un gran periodista, sino un gran ser humano y un luchador que siempre enfrentó con valentía la enfermedad que lo aquejaba, que tras diversas ocasiones en el hospital del cual siempre salía recuperado y con gran energía regresaba a su escritorio para escribir en Criterio Universal.

Por lo que en una de estas ocasiones publicó el siguiente agradecimiento…

Gracias a Dios.
Gracias a la vida.

Por Natalio Bernal Amador

Gracias al amor de mi familia, la estima de los amigos, la consideración de compañeros, el afecto de conocidos…
Con casi 35 años de redactor, confieso dificultades para elaborar mi testimonio y agradecimiento, a casi un año de sufrir dos recaídas que pusieron en riego mi existencia.
Dos hechos que me dejaron marcado.
Empezaré por donde debo:
Dar gracias a Dios.
Porque la verdad no pensé llegar a esta edad, por eso testifico el amor, el poder y la grandeza de nuestro creador, que oyó las plegarias y oraciones de un gran grupo de personas…
Mientras otros más, fueron los instrumentos para lograr mi atención médica, en las dos ocasiones, la primera a principios del invierno pasado y posteriormente a principios de este año.
Las dos de suma gravedad. La primera por una caída como secuela de problemas de presión, por un fuerte golpe en el cerebro, por lo que estuve varios días hospitalizado.
La segunda mucho más peligrosa, fueron cuatro los días de inconsciencia, muchos pensaron que hasta ahí llegaba. Los médicos así lo afirmaban.
Fue a causa de una neumonía, pulmonía e influenza.
La situación fue más complicada y agravada por los padecimientos de diabetes, neuropatía, retinopatía, glaucoma y trombosis ocular, así como afectación renal.
Mi familia, alarmada.
Mi esposa Cecilia al frente, demostrando fortaleza para no angustiar a mis hijos, pero con pavor interior por lo que pudiera ocurrir. Gracias por tu cuidado y paciencia.
Mi hijo Emmanuel, Natalio Emmanuel, tan fuerte, serio, las lágrimas lo doblaron, me cuentan que solía decir golpeando la pared del hospital, “Padre tú nos has demostrado siempre ser fuerte y no doblarte, no lo hagas ahora, tienes que aguantar hasta los quince años de mi hija”, que apenas tenía 4 años entonces…
Mi hija Isela, junto a Néstor, su esposo, angustiados clamaban por mi mejoría, “Mi padre ha sido fuerte en la vida y sabrá soportar y salir adelante”, me comentan que decía, ahí en la sala de espera del hospital.
Fueron más de 96 horas que estuve en el limbo.
Mientras los médicos sacaban de circulación los pulmones, para dejarlos reposar, los sustituyeron con una máquina.
El suceso me adelantó la diálisis. Una serie de ductos invadieron mi humanidad, electrodos, catéteres, sondas, sueros, cuando fui sumido en la inconsciencia.
Los médicos tuvieron a fuerza que ser sinceros: “Prepárense para lo peor, no creemos que resista”, decían a mi familia, más aun cuando no estaba el cirujano de base y buscaron otro.
Fueron diferentes mundos: Familiares de mi esposa desde Tijuana y La Paz, hasta Pajapan; los míos de Texistepec, Las Choapas y Minatitlán, unidos en oración junto a un importante grupo de amigos evangélicos y cristianos de Coatzacoalcos.
Mi amigo de toda la vida, don Norberto Seba Quino junto a su esposa Rosy Acosta Carlín, el pastor Matusalém Morales Estrada de la Iglesia Evangélica, mis amigos Cristóbal Domínguez Sánchez y mi extinta amiga Guadalupe Salgado Gama (qepd) de la Católica y mi consuegra Doña Chely; mis suegros y cuñadas por la Iglesia Pentecostés… con varias personas más, discúlpenme aquellos quienes sus nombres se me borran de la mente.
Gracias por sus inmerecidas preocupaciones, como la de otros amigos de Agua Dulce, Oaxaca, Chiapas y la capital del país. Gracias compañera Esther Sánchez Calzada.
Un ejército de las más disímbolas religiones: Adventistas, Pentecostés, Católicos, Presbiteriana, la Luz del Mundo y hasta algunos amigos sedicentes ateos, me demostraron su sentir hacia mi persona. Otros más corrieron la cortesía con algunos apoyos, en momentos de enfermedad y escasez económica.
Mientras esto ocurría, en mi prolongado letargo de cuatro días, soportaba las más espantosas pesadillas, las que jamás en mi vida de medio siglo había tenido; producto -según los doctores- , de los medicamentos suministrados y que podrían producirme incluso, hasta un shock cerebral.
Fueron días de angustia de mi familia y personas muy cercanas, aun cuando los propios médicos veían casi imposible mi recuperación.
Sólo con la ayuda de Dios, la oración de amigos y familiares, pude despertar. Confundido, irascible, con dificultades de conciencia, con muchas, muchas lagunas mentales, sin poder reconocer a mi familia y aun espantado por las negras pesadillas.
Así pasaron mis días más pesados…
A casi un año, sigo dando gracias. Primero a Dios por sostenerme con vida, por permitirme testificar de ser una prueba de su amor, la grandeza de su poder e infinita misericordia, quizás para mí inmerecida, pero aquí me tiene.
Porque aún en la adversidad, con una ceguera parcial pues sólo tengo un 20 por ciento de visión del ojo derecho, me da fortaleza y me guía para seguir adelante…
Gracias por permitirme seguir luchando por la vida, apreciando y valorando todo: La familia, los amigos, compañeros, conocidos y también a los que ni siquiera me conocen…
Doy gracias a mis hermanos Leonor e Isauro que también estuvieron pendientes de mí, A mi pequeño Moy que por su edad no le permitían verme. Gracias por tu cariño visible y demostrado.
Al cariño y amor de mi esposa Cecilia, mis hijos, así como mis nietos, Aarón Alejandro, Isela Cristal, Salma Victoria, Natalio Saúl y Nataly Nicoll… Son mi otro sostén.
En forma especial, mi agradecimiento y reconocimiento implícito al apreciado doctor Renán Grijalva Ramos y su valiente equipo de médicos, que me otorgaron su apoyo incondicional.
A mis compañeros Mussio Cárdenas, Sayda Chiñas, Vicky Mejía y a la gentil Jenny Collins; gracias por su oportuna mediación.
A las tías de San Juan, quienes en su humidad, me demostraron no solo su solidaridad, sino su amor inmerecido.
Doña Gera, Chena, Licha, Dioni, Maty, Simi y Francis, como a los tíos Gumer, Élfego y Brau, gracias por su solidaridad, aprecio, su apoyo y demostración de cariño. Los llevo en mí.
A mis consuegros Doña Lourdes, Don Juve y Doña Chely, mis respetos y mi cariño. Gracias.
A mi amigo y compañero de batalla, Don Carlos Domínguez Alegría, en el proyecto hecho realidad con nuestro modesto portal de noticias www.criteriouniversal.com, gracias por tu incondicional apoyo y solidaridad en la adversidad.
A mis amigos Luis Suárez, Jorge Cáceres y José Manuel Cruzz Ovando, gracias por sus visitas en los momentos difíciles.
Disculpen la tardanza…
Gracias por darme la oportunidad de ser agradecido, perdónenme a quienes no he mencionado, sé que son muchos. Aprecio su preocupación y espero que Dios se los devuelva multiplicados en bendiciones, tanto en lo personal como a sus familias.
Hoy que tengo la gran oportunidad de cumplir un año más de vida, permítanme dar gracias a Dios, por darme la templanza en estas pruebas, gracias por sus oraciones, a la vida misma que ahora la veo con más amor, cariño, sencillez, calidez y humildad.
Gracias a tí también por tus buenos deseos…

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