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LA SUCIA ESPERANZA

“En verdad os digo que no debéis confiar en la esperanza sucia porque hasta a ésta, se le caen  los dientes de podridos”

Falso evangelio que me inventé ahorita

 

Por Luis A. Chávez

 

¿Por qué la reiterada inclinación de los metidos en política a robar dinero del erario una y otra y otra vez? Son personas “educadas” es decir, la mayoría con estudios (algunos hasta “doctores” en leyes son) y tienen diplomados, maestrías, pero son definitivamente ratas. ¿Por qué robar?, si sus salarios estratosféricos les da para vivir bien, independientemente que son servidores públicos y además hasta hicieron un juramento donde, de no cumplir, “que la sociedad se los demande”. No, ahí va de nuevo el perro a comer huevo. Lo más inentendible que ellos mismos –las ratas- están viendo cómo hay órganos fiscalizadores, cómo de vez en cuando se atrapa a un ratón, a una ratona y, necios, siguen comiendo huevo es decir, robando: ¿en qué confían?, ¿a qué se atienen?, ¿por qué esa “temeridad?” ya que, además, saben perfectamente que están saqueando lo que no les pertenece. Aquí urge un psicólogo para explicar por qué de tanta rata que, además, ignoran la eficacia de las redes electrónicas que dan pormenorizadas cuentas de sus saqueos. Dicen que la educación se mama, ¿pero a estos por qué no les dieron pecho?, ¿cómo es posible que por causa de sus raterías dejen a escuelas, hospitales, el campo, sin esos dineros tan necesarios para aplicar en los diferentes Programas de Auxilio?, ¿por qué les vale continuar soslayando, ignorando, dejando en la miseria a miles de mexicanos? Y las familias de esas ratas se prestan a tantísimo descarado latrocinio.

Con beneplácito nacional se ha recibido la noticia porque, parece ser, el gobierno federal ha decidido actuar y, en consecuencia, ya están en investigación más de una veintena de empresas fantasma y todo parece indicar, hasta ahora, que la alcahueta tolerancia ha rebasado sus límites es decir, algo como: “epa, aquí sólo yo robo más que tú, devuelve eso”. Al país, a Veracruz le hace falta recuperar algo de la confianza perdida ya tiene años y, es el momento de un buen harakiri, sanear la enrarecida atmósfera corrupta, coludida y amañada, cínica, falaz y sumamente mentirosa de aquellos que hoy confiaron en la sucia esperanza de que no iban a ser descubiertos y, sus numerosas propiedades adquiridas (caso Vicente Benítez) en medio de una demente, oscura actividad de prestanombres donde la más leve auditoría no les haría comprobar lo que adquirieron, les tiende cada día más y más un terrible cerco a sus vamos a decir personas. Ha de ser horrible vivir así pero, he aquí que semejantes ratas de drenajes llenos de excremento, no tienen remordimientos.

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