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HOY NO CIRCULAS

Por Luis A. Chávez

 

Para los mexicanos, nacionalizados y extranjeros, el libre tránsito por el territorio nacional está amparado por la Constitución es decir, uno es libre de ir, hoy mismo, a Cancún o a Ensenada y por supuesto, se puede hacer a pie, en bicicleta, en avión, autobús, en lo que uno mejor considere. Sin embargo y no de fechas recientes a la actual sino de hace varios años, en lo que hoy es ya la Ciudad de México, esto cada vez se restringe más.

Y “no circulan los engomados color rosa ni amarillo”; las contingencias, el peligro, las alertas constantes, ya son el pan de cada día allá, donde una perenne nata sobre la endeble atmósfera que esos millones de residentes respiran, les hace imposible el libre tránsito. Pero ni aun quedándose inmóviles, se salvan de, al tener que respirar, el veneno letal que a sus pulmones entra y, lo peor, que parece no haber soluciones mientras a provincia, por el momento, no llegan estas precauciones de alarma donde la salud de todos los habitantes esté en serio peligro.

¿En qué momento y cómo se llegó a semejante situación de riesgo?, ¿quién o quiénes son los culpables? Y la respuesta es, el hombre mismo.

El crecimiento en aras del capital fue tan desmedido que rebasó los límites más elementales de cuidado del entorno. Las llamadas contingencias se suceden casi a diario es decir, diario respirar, allá, es letal. Pareciera mentira que la primordial, esencial función de respirar ahora para aquellos sea un conflicto.

El Valle de México, cercado por una cadena de volcanes y montañas, impide que ese aire enrarecido circule. Los de provincia, cuando por necesidad tenemos que acudir al sitio, sabemos de antemano que ojos y garganta padecerán al drástico cambio mientras que nuestra ropa acumulará buena parte de esa materia suspendida en lo que ya no es aire: la mugre, espesa, se concentra de manera inusual –no vista en provincia- sobre todo en el cuello de la camisa que, si la prenda acusa ese acumulamiento, por supuesto que también el pelo pero sobre todo nuestros órganos internos, se encuentren bombardeados por partículas dañinas que irritan nuestra piel y demás sentidos.

Se desea extender el Hoy no Circula más días, a grado tal que, incluso, ya se esté pensando en un plan emergente para que los ciudadanos mejor manejen bicicletas. Los causantes de corromper su propia atmósfera en aras de dinero y más dinero, no hayan qué hacer, y se mueren ya a causa de inhalar su propio veneno.

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