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DISCÚLPAME QUE TE LA ROMPA

Por Luis A. Chávez

La ambición rompe el saco y la mentira corre hasta que la verdad le alcanza. Entre gitanos tricolores es natural que se lean, históricamente, la suerte: yo te doy, tú me das y así hasta el infinito de más de setenta años cuando, la cuerda, se les está trozando por lo más delgado.

En todo esto es indudable que los medios de comunicación actuales, las llamadas redes y demás, han mantenido en cosa de segundos informada a la opinión pública (otros medios hay que inútilmente tratan de cubrir, de continuar protegiendo a quienes les pagan millonarias cantidades por “publicidad”, la gente ya conoce quiénes son) y, esa opinión pública, está que trina. Ya perdieron una gubernatura, el descontento general no amaina y, la preocupación es grave: en cualquier momento podría desatarse un estallido social que nadie desea, ni el mismo gobierno pues, además, políticos estos sí, extranjeros, saben a pie juntillas de los abusos, infamias, torpezas e injusticias con impunidad y raterías, de los “políticos” de México. Los ojos del mundo están sobre nuestro país y, la náusea mundial, el disgusto, son enormes.

Una cosa es que los Estados Unidos de Norteamérica o Canadá o Inglaterra políticamente reciban a un mandatario, pero de eso, a ignorar esos gobiernos extranjeros la triste y vergonzosa realidad de México donde su presidente no hace nada al respecto, es intolerable y, probablemente, en lo oscurito, allá, se lo digan mientras, al mundo, veamos estrechón de manos, abrazos, fotos y sonrisas.

Pero es de asegurar que, en una tenida aparte, esos líderes digan “bueno, qué pasa en tu país, por qué no te decides de una buena vez a hacer algo”. Eso, es terrible.

¿Cómo los maleantes se reivindican ante la sociedad a la que insultaron y olvidaron si los miembros de su propio grupo son los que necios, ciegos y sordos que no quieren entender de un camino justo? Y no les queda de otra: “ajusticiar” a algunos de sus propios integrantes ya que, el callejón, no tiene salida, el abuso es mucho y la ira popular crece cada día.

En 1934 el mismo Adolfo Hitler se sintió amenazado por una fracción que deseaba ser independiente y, los mandó matar; esos pocos días de inmediata purga se conoce como La Noche de los Cuchillos Largos.

Algo que, a nivel federal, parece ser que, al no haber más remedio en vista de tanta necedad y franca locura, se está fraguando para castigar como se debe a quienes no quisieron entender que, la desmedida ambición, termina por romper el saco.

Aquí no será un Cuchillo Largo sino, ojalá, Larga Prisión y, sobre todo, devolución de bienes. No hay de otra.

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