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DECISIONES DE RESPETO

Por Luis A. Chávez

“El hombre encuentra a Dios detrás de cada puerta que la ciencia logra abrir” Albert Einstein (1879-1955) Científico alemán nacionalizado estadounidense. Si la religión es el opio de todos los pueblos, según dijo Bruno Bauer, amigo personal de Marx, probablemente tal aseveración tenga mucho que ver con el fanatismo, independientemente de la religión que se profese aunque hay personas carentes de dios pero hacen de la ambición, la usura, la avaricia, la codicia, sus ídolos y, en ellos, depositan toda su creencia y su fe. La síntesis de toda práctica religiosa es muy simple: no hagas a otro lo que no quieras para ti es decir, pórtate bien, haz tu trabajo y si puedes tenderle la mano a un semejante, hazlo y no esperes retribución alguna, sigue tu camino. Punto. No existe, que se sepa, ningún conflicto bélico, antiguo o moderno, justificado; en ellos intervienen, siempre, la iniquidad, abuso, injusticia, ambición y necedad humanas, pretextos viles e insanos. En este sentido una de tantas referencias habla del ángel que estaba sentado y, al llegar a su lado otro ángel y preguntarle que hacía, el primero dijo: espero órdenes del Señor, ¿y tú?, el otro respondió: también, espero órdenes del Señor. Entonces, el primer ángel dijo: pobres de los hombres, ellos tienen libre albedrío. Es cierto sí que la mano del hombre al intervenir, modificar e interpretar a su modo y conveniencia la religión o que el edificio físico de esplendor (catedrales, etcétera), el comportamiento de la iglesia o la reiterada actitud dolosa de sacerdotes y demás, oscurecen el enunciado primo del dogma, lo perjudican, le hacen daño tantos excesos a favor y la religión, convertida en Poder, librándose cruentos derramamientos de sangre a nombre de Dios (que de nada ha servido) sirva de argumento en contra cuando que, Dios, religión y fe son cosas muy distintas. Digo lo anterior porque un ateo últimamente anda muy agitado tratando de convencer (¿?) a quien se deje de que la idea de Dios no es posible. La pregunta es, si él ya es ateo ¿cómo pueden perjudicarle los que no lo son? ¿Pretende que docenas, cientos o miles al leerlo digan: “ah sí, estábamos equivocados”, y se conviertan al ateísmo?, ¿y? Toda decisión ajena, mientras no me perjudique, es de respeto; pero si MI decisión ya está tomada, ¿no soy acaso un necio?

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