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COSAS QUE NO SABÍAS DE NICOLÁS RUIZ ROSET Y QUE TEMÍAS PREGUNTAR

Por Luis A. Chávez

 

Todo aquel que guste del quehacer político y ser activo de semejante quehacer en donde el vilipendio, las patadas bajo y encima de la mesa o tragar sapos sin hacer gestos, son cosa común, sabrá o se lo habrán dicho, que la primer digamos virtud será la paciencia, es decir, tener carácter para soportar una interminable “pedidera” de la gente que piensa que el político tiene un costal lleno de dinero para regalar y, la verdad, no es así, pero, lo de tener paciencia eso sí y ya se han dado versiones de que Nicolás Ruiz Roset es de mecha corta, en buen plan es decir, se irrita con facilidad…mala cosa. Él defiende su postura pues dice que es preferible tener carácter y no ser un blandengue. Se sabe de su firme postura para, en caso de llegar al máximo puesto político local, no renunciar transcurrido un año y sí terminar el cuatrienio, lo que tiene una lógica ya que, al no depender de ninguna organización y ser digamos independiente, no habrá quien le ordene acciones de este tenor. Acostumbrado a trabajar desde muy joven, estuvo a punto de dejar la escuela al ver sus primeras ganancias, pero fue su padre quien le aconsejó no abandonar sus estudios y logró combinar las dos estancias. Nico, como es conocido, no de ahora sino de hace varios años ha auxiliado con su maquinaria pesada a los Ayuntamientos de Minatitlán es decir y como ninguna otra persona…tiene las herramientas adecuadas para aplicarlas a la hora que se disponga, por ejemplo, caminos rurales, tan necesarias vías que, de siempre, requieren construcción y mantenimiento; o sea que, de llegar a donde sus más cercanos colaboradores quieren, al hombre no le costaría nada aplicarse al campo y, de no llegar a donde sus más cercanos colaboradores quieren…

Nico no conoce a su tocayo, Nicolás Reyes Álvarez, pero, como todo contendiente y más ahora, le preocupa la seguridad, antes que nada, para su pueblo; es una de sus prioridades.

No es una persona de discursos ni de innumerables micrófonos para dirigirse en el estrado a multitudes: prefiere reunir y elaborar los planes, acciones de trabajo en común acuerdo para obtener soluciones al instante, delante de todos.

Así, aún en la política “doméstica” o local, la guerra sucia –se esperaba- ha iniciado en un todo contra todos donde los pareceres y opiniones, las referencias a votos de castigo, el hartazgo ciudadano, las alianzas y demás parafernalia clásica, no han tardado mucho a pesar de que no habrá carnaval o la gendarmería (otro intento, los ha habido en cuatrimotos, a caballo, a pie) llegue -mjú- ahora sí, a erradicar tantísimo peligro.

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