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CHULETA DE IGUANA

FORMAS DE DESGOBIERNO O Escuela de Rateros

 

Por: Luis A. CHÁVEZ

 

 

Chuleta de iguana.

Chuleta de iguana.

Así como los líquidos toman la forma de los recipientes que los contienen, en política se supone que se debe de saber guardar las formas para todo, hasta para saquear las arcas y, cuando no se sigue esa especie de ley, los resultados en contrario no tardan. ¿Qué queda entonces por hacer ya descubierta la pésima forma?

Mayormente, hacerse el occiso, negar reiterada y neciamente. Aquel que tiene tacto, mesura, inteligencia, roba, pero con forma: si recibe mil pesos, aplica en obra novecientos y se queda con cien, ¿cuándo se nota ese desfalco y abuso?, es muy difícil y esta acción inteligente vamos a decir tiene a su favor hasta un plus: la sociedad vuelve a votar por él. Pero si recibe mil pesos y se queda con novecientos, ese individuo es falaz, inoperante y obtuso. El detalle es la ambición desmedida, esa enfermedad que detona un cambio, el individuo se cree un dios y, sus acciones piensa él, no serán detectadas porque ostenta un poder que, definitivamente, es efímero.

Lo malo también que no piensa en el futuro ni en su familia, misma que puede estar coludida, utilizada como prestanombres, bandidos todos pues, atracadores. Supuestamente un “político” de altos vuelos (aunque los de rancho son de pezuñas largas también) es alguien que tiene estudios, que sabe y conoce el ejercicio. ¿Por qué entonces comete una y otra vez esos tremendos yerros que acaban con su forma de robar para no actuar y no fue inteligente para aplicar mesura y tacto? Aquí, otra vez, la causa: la ambición desmedida.

Alguien así procura “inteligencia” para amarrarse el dedo y entregar considerables obsequios a los que, él sabe, podrán protegerlo mañana es decir, ya tiene un plan. Pero si el saqueo rompe el saco, le red de cómplices y protectores puede romperse fácil ante la Voz Popular que, asqueada y hastiada del cínico ladrón, le grita ¡basta! y, mayormente, los corren, cosa de estudiar la Historia.

En 1956 Pedro Infante filmó su tercera película a color –y la última, antes de su fallecimiento- Escuela de Rateros. Es hora ya de que el Congreso lleve al estrado, en vista de tan reiteradas y pésimas aplicaciones de “mal robar” y que además ante la opinión internacional dejan a México por los suelos, si ya no una Universidad o Escuela, al menos Cursos Indetectables de Saqueo (tomar los aspirantes a cargos políticos un CIS) para frenar en algo tantísima desvergüenza y atrocidad en el país porque, además, debe de ser espantoso querer aparentar ser común, entrar a tomar un Café con los Parroquianos y, en lugar de eso, lo que se trague sea insultos.

 

 

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