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Chuleta de Iguana: TARZÁN, CHITA Y EL SISTEMA POLÍTICO MEXICANO

Por: Luis A. CHÁVEZ

 

TARZÁNTarzán, “de los Monos”, creado por Edgar Rice Burrouhgs, apareció en 1912 en una revista; de ahí abarcó series de televisión y por supuesto muchas películas donde el más famoso de sus intérpretes, Johnny Peter Weissmüller, deportista y actor estadounidense de origen austríaco, falleció en Acapulco Guerrero en 1984.

Fue uno de los mejores nadadores del mundo durante los años 20,  ganó cinco medallas de oro olímpicas y una de bronce, 52 campeonatos nacionales estadounidenses y estableció un total de 67 récords mundiales. Después de su carrera como nadador, se convirtió en el sexto actor en encarnar a Tarzán, papel que interpretó en 12 películas, y ha sido el que más popularidad ha alcanzado (Wikipedia)

Era una celebración ir a la matiné para ver tres películas de Tarzán al hilo: estábamos en el Nirvana, a la entrada del Valhala o ya adentro, con casco, capa y espadas gritando como locos agarrándole subliminalmente un odio definitivo a los negros (trauma que a la fecha no se nos ha quitado y menos cuando llegan a gobernadores) en pos del Hombre de los Monos y teníamos que estar de su lado: bembones, sinvergüenzas, desarrapados, deshilachados, correveydiles.

Tarzán era bueno, al igual que su hijo (adoptivo) Boy, y ni qué decir de la hermosísima compañera: “mi Tarzán, you Jane”. Pero había más, Chita, una chimpancé de la que después supimos son carnívoros: se dan unos atracones con monitos ardilla, colobos rojos o los que se les pongan enfrente.

Weissmüller nunca filmó en África ni en ninguna otra selva; Simba era un león supuestamente amigo, al igual que Tantor, el elefante. En las revistas Tarzán gritaba: ¡Kriigaaa!, o si no ¡Bundolo!, mientras que en las películas les hablaba a sus amigos animales en “idioma salvaje”, pequeñas frases que no eran ni Bantú, senegalés ni cosa parecida sino cualquier tontera que se les ocurría a los guionistas, por ejemplo: ¡Chita, kuono taga pele!, o si ustedes gustan, esta otra (que se me ocurre a mí): ¡Chita kaga bata! Frases que si le preguntaran a Tarzán: “oiga, ¿qué dijo?”, el héroe hubiera respondido: “sepa la madre, es puro invento, nomás”.

Igual pasa con el llamado sistema político mexicano donde changos, changas y hombres de a tiro silvestres dicen puras tonteras que ni ellos mismos se creen: duarte, inocente, Bundolo (por ejemplo).

 

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