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Chuleta de iguana: MOGOÑÉ

Por Luis A. Chávez

 

Medroso y miope, con sus libros bajo el brazo, nunca quiso hacer roncha con los que nos íbamos, en la secundaria, al cocal a agarrar caballos para, con nuestros cinturones a manera de brida, montarlos e incluso entrar al enorme patio de la escuela a hacer escándalo y, las chamacas, fascinadas mientras los maestros, como Hugo Mora, en paz descanse, nos decía “idiotitas”.

Flavino, acaso, ya tenía su plan, lo siguió e inició la escala que todos los egresados de leyes, deben imagino, proseguir: servirle a los mafiosi en turno. Así, poco a poco (él dice que estudió un doctorado) logró su propósito y, en su afán de acumular porque el pinche poder así es, descuidó detalles de pertenencia o identificación con quienes con él convivieron: el licenciado César Augusto Vásquez Chagoya, en paz descanse, le refutó, con pruebas, que él, Flavino, no es originario de Minatitlán sino de un pueblito abandonado en el Istmo: Mogoñé Oaxaca.

Fue candidato, y ganó, para diputado; me llamó para llevarle boletines de Prensa. A su chofer lo trataba delante de todos con la punta de pie, al igual que a sus empleados en la Notaría de la colonia petrolera que me decían: “cuando se acerca la quincena y nos tiene que pagar, se pone de un carácter de los mil diablos”. Le dije las cosas de frente, como aquella donde los compañeros periodistas me decían: “es un avaro” (doscientos pesos a cada uno por cubrir el área rural) y tal cual lo dije a él: “dice la palomilla que eres un tacaño, yo no te voy a andar diciendo mentiras”. A su ex chofer le encanta recordar un dicho de Flavino a mi persona, pues me dijo: “tú, eres un padrotito de la Cultura”.

Lo fui a ver a Xalapa cuando secretario de educación despachaba, pero ya se había ido a su casa y me recibió el Proyecto de Fomento a la Lectura uno de sus auxiliares, amigo mío que se entusiasmó con la idea. A la semana que regresé me dijo no Flavino sino su auxiliar: “no hay dinero” es decir a lo mejor sabían que ya habían saqueado las arcas a como nadie ninguno antes, lo había hecho.

Ahora lo detienen, lo meten a prisión bajo acusación de haberle facilitado a Duarte la fuga mediante un helicóptero (“a mí también me engañó”, dijo en su momento Flavino) y, se menciona que, cuando menos, estará un año a la sombra; en lo personal no lo creo, esto es más bien un calambre.

No le guardo rencor, no me entristece su estado actual ni me alegra sino, sencillamente yo, un “padrotito de la Cultura”, jamás he pisado una cárcel; no pierdo la fe porque nada está escrito, pero Flavino, este padrotito libre, te saluda.

lacosta49@hotmail.com

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