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Chuleta de Iguana: flavino ríos; CUANDO NADIE TE QUIERE

 

 

 

Por: Luis A. CHÁVEZ

 

iguanita“En la mitología griega las doncellas se enamoraban de Narciso pero éste las rechazaba. Para castigar a Narciso por su engreimiento, Némesis hizo que se enamorara de su propia imagen reflejada en una fuente. En una contemplación absorta, incapaz de apartarse de su imagen, acabó arrojándose a las aguas”.

 

No es necesario ir a Grecia sino a Mogoñé para ver cómo un Narciso oaxaqueño acaba de declarar, entre tantísimas burradas y mentiras: “vamos a seguir utilizando la fuerza pública”, “lo que sucede en Veracruz (tantísima inseguridad diaria) es psicológico”, “de haber sabido cómo estaba este asunto de gobierno no le entro” (¿?¡!), declarar que “si gustan, renuncio”.

flavino ríos (minúsculas mías) nativo de Mogoñé Oaxaca, está cosechando sencillamente lo que sembró, es decir, se encargó, él solito, de sembrar “picante”, para no decir chile o, su soberbia, orgullo y engreimiento que jamás le hicieron voltear a ver a la noble Minatitlán que le dio de comer, le ocasiona este actual desprecio social que, de hace años, trae en el alma, y él lo sabe.

Una cosa es creerse el mismo individuo que es tal o cual cosa y otra, muy distinta, es saber el valor que, a esa persona, el reconocimiento que a esa persona le brinda la sociedad apenas lo ve. Y cosechar insultos o mentadas al paso no es, para ningún Narciso, nada agradable.

En la cúpula grillesca, que no política, en la que de alguna u otra forma se mueve flavino, existe la relación, por supuesto, pero ese acercamiento no llega, nunca, ni al afecto siquiera puesto que la complicidad a sabiendas de toda suerte de fechorías, por instinto despoja al ser humano de sus más básicos sentimientos para convertirlo en animal: flavino ríos, el de Mogoñé Oaxaca, se ama a sí mismo a como, de idéntica manera, se aman a sí mismos todos los que le rodean en esa susodicha cúpula grillera.

Sería muy sencillo constatarlo –ya que él todo lo sabe- haciendo, sin guardaespaldas, un sencillo ejercicio: salir a la calle, a ver qué le dicen.

Qué triste cuando nadie te quiere, cuando te enredas, continúas soberbio (la humildad es algo que olvidaste hace muchos años) y sigues diciendo mentiras porque no puedes, tú el que todo lo sabe, con un paquete al que, “si gustan, renuncio”. Patético. No por la sociedad que te desprecia, Mogoñé, y bien lo sabes; sino por ti, por algo de dignidad, acaso, que te quedara, hazlo, y arrójate a las aguas del olvido.

 

 

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