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Chuleta de iguana: ESA PRIMERA NOCHE EN PRISIÓN

Por Luis A. Chávez

 

-Quédate a dormir conmigo- me dijo “Gloria” que trabajaba en El Muelle Inglés. Yo tenía 18 años y fue la primera ocasión que dormí en tan non sancto lugar. Antes, de vago y con mochila a la espalda, había dormido en una gasolinera cerca de Salina Cruz, pero con “Gloria” el asunto fue distinto a pesar de que, con algunas otras amigas, digamos, ya había ido de fin de semana a Veracruz, al puerto y, sin salir sábado ni domingo (fui a comprar un pollo rostizado y refrescos) aquello fue platicar y platicar en el hotel.

Quien haya ido de visita a cualquier centro penitenciario sabrá que el ambiente es pesado y, automático, apenas se pone un pie “adentro” la atmósfera, miradas, dichos y gritos diversos más la disposición anímica y psicológica al saber que se está rodeado de ángeles, cala el espíritu. Y hemos ido: al antiguo Penal de Palma Sola llevando obras de Teatro y al CERESO de Duport Ostión para visitar amigos; el ambiente es el mismo, el sentimiento igual porque lo cierto es que, arrebatándole al ser humano universal su tesoro más preciado, la Libertad, es cuando entonces caen los veintes.

Todas las cárceles del mundo están llenas de gente inocente y sus grandes huéspedes ausentes, aquellos “de cuello blanco” son pocos ya que cuentan con una pléyade de abogados, carísimos (que además el detenido no paga) y, la corrupción y demás imperan para que semejantes inocentes duren poco ahí, en donde nadie, absolutamente, desea pasar una noche. Y Flavino Ríos Alvarado, el de Mogoñé Oaxaca, ya lleva, cuando menos, una noche.

¿Se duerme bien siendo recluso?, ¿en qué razona el detenido?, ¿cuáles serán sus más reposados –no lo creo- pensamientos?, pero, sobre todo, ¿y su familia?, ya no los, vamos a decir “amigos” igual o peores que él que, acaso, anden en busca de amparos o los traigan ya en la bolsa, para lo que se ofrezca.

Las autoridades, digámoslo así también, serán las que se encarguen de averiguar y proceder en cuanto a, digamos, Derecho.

Lo cierto que una reclusión así es causa de burletas, escarnio y, en especial, una deplorable mancha, imborrable ante la sociedad, que tacha el alma.

lacosta49@hotmail.com

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