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Chuleta de Iguana: ADIVINA, ADIVINADOR

 

Por: Luis A. CHÁVEZ

 

iguanitaPor más que se legisle, por más que se establezcan Organismos de vigilancia o se pongan -supuestamente- candados a los dineros del erario o bien declaren (los supuestos políticos) que “no se levantan para joder a México”, la realidad es que uno tras otro sale igual o peor hay que decirlo, de rata. La gran pregunta es hasta cuándo van a tomar conciencia para dejar de joder, precisamente, al país ya que lo que hacen es definitivamente una gran traición y ¿por qué no se legisla como agravante tal acción?, ¿quién garantiza que los próximos diputados, senadores, gobernadores, presidentes municipales no sean igual de vulgares y trabajen –ya no amen- a México, a sus comunidades?, ¿hasta cuándo tomarán conciencia de su labor en favor de la sociedad cada vez más harta de sus raterías y de su impunidad? No lo hacen, ¿por qué?, porque a pesar de ser efímero ese cargo, creen a pie juntillas que, mientras tengan fuero y sean intocables, podrán saquear a placer. Entonces ¿por qué no se legisla sobre el asunto del fuero y se les pone otro candado en ese aspecto?, ¿por qué no suspender ese mentido teatro del famoso juramento que termina diciendo en boca de ellos: “y si no, que la ciudadanía me lo demande?”; ¡ciudadanía que, ante las fechorías de semejantes ladrones, lo demanda y nadie hace absolutamente nada por frenar a ese ladrón!, ¡entonces que se configure otro juramento y éste se haga hasta el final de su mandato, si acaso fue honesto!

Buena parte de culpa la tiene la sociedad misma, aquella que en las campañas acepta vales de despensa, tanques llenos de gasolina, quinientos pesos es decir habría qué ver si es cierto aquello de que los pueblos tienen a las autoridades que se merecen, o si la culpa no la tiene el indio.

Todos los vamos a decir políticos, llegan a joder, a pesar que se declare lo contrario. A aceptar prebendas, dineros debajo de la mesa, “comisiones” o, de a tiro, saquear partidas dispuestas para obras de beneficio social y, por medio de prestanombres, de cómplices en todos los niveles, irradiar ese mal ancestral que corroe y causa este constante atraso nacional. Nos consta ver las fotos de comunidades, escuelas deplorables por los que sus diputados, que ganan casi doscientos mil pesos mensuales, sencillamente no intervienen o, para la foto nada más, llegado a ese puesto por turbios acuerdos “políticos”, esos bisoños e inútiles, sólo bajan al pueblo a regalar láminas, a cacarear despensas, bicicletas, molinos para nixtamal; pero la obra profunda, aquella que cause un verdadero cambio y sobre todo dé trabajo, progreso a la comunidad, sencillamente ninguno.

Adivinemos si, los que están por llegar, serán iguales.

 

 

 

 

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