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Chuleta de Iguana

 

 

REMODELAR

 

 

Por: Luis A. CHÁVEZ

 

 

Chuleta de Iguana.

Chuleta de Iguana.

La misa era dada en latín, en la iglesia de San Pedro y en todas las iglesias del país. Después de misa nos quedábamos a pedir “bolo padrino” si es que había bautizos y, con esas monedas, nos alcanzaba para la matiné del cine Olimpia y ver al Santo contra las momias de Guanajuato pues eso era incuestionable, lleno de emociones y una torta de repollo con queso.

 

El parque Independencia era una plasta de cemento, un rectángulo a pleno sol mientras bajo añosos árboles los paseantes buscaban en las bancas refugio; los tiraron (daban unas vainitas color crema, retorcidas, con semillas en su interior) y sembraron laureles de la india, que después tiraron también y estaban resguardados con bajas jardineras de fierro.

 

En esa plancha de implacable cemento había a cada extremo unos tubos para sostén de la canasta en red pues se jugaba basquetbol o vóleibol; los enormes tubos tenían rodillos para empujar a pulso y acomodar aquellas pesadas estructuras que, de un día para otro, desaparecieron del parque.

 

Posteriormente a alguien se le encargó una especie de mano humana gigantesca que sostendría un asta bandera, pero el escultor no pudo darle forma adecuada a tanto cemento y varilla y, se hizo sin querer queriendo una como mano sin dedos y, del centro de la digamos palma de esa como mano, salía el asta. La gente bautizó aquella…estructura, como “El chicharrón”, que era lo que parecía. Un busto del Patricio Benito Juárez García ya había desaparecido también y no se volvió a colocar.

 

Vino entonces una como fuente, con rocas volcánicas –una pequeña alberca casi al centro del parque- que se llenó con agua clara, lirio acuático y tortugas, mismas que no duraron ni un mes pues alguien, de madrugada, se las llevó a su casa para prepararlas como Dios manda.

 

En el parque Independencia se colocaron dos estatuas: una jarocha y una joven del Istmo. La gente discutió que porqué a la jarocha se le dio el lugar del fondo, el extremo, rumbo al río, digamos y, los dos monumentos desaparecieron.

Luego, otra ocurrencia: un quiosco que a la fecha está, un ángel de la Independencia y, unas gruesas cadenas a un costado que hicieron que mucha gente, al evadirlas por encima, se fueran de pico con todo y elote preparado. El parque Independencia, mártir y víctima.

 

(“Te faltó decir”)…

 

 

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