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Chuleta de Iguana: ¡Y AHORA QUE HAY DEMOCRACIA, YA NO SABEMOS QUÉ HACER!

Por: Luis A. CHÁVEZ

 

iguanitaAnte la apertura democrática, a la “chiquillería política” esto les causa un efecto Cannabis, a grado tal que a nombre de la democracia cometen muchos atropellos y, atolondrados, sin la dictadura perfecta ya, no se saben conducir, no se coordinan y enferman a la democracia que, pálida, ojerosa, padece de diabetes, tiene anemia.

Entendida y aplicada así, la democracia es una especie de epidemia y muchos, al ser democráticos (no caben todos, hay apertura) anhelan muy probablemente lo hermoso de la dictadura.

Hoy, el político que esté libre de democracia, que tire la primera piedra…todos lo son, hasta “los del partido” porque saben que la democracia es hermanastra de la dictadura.

Peligrosa con sólo mencionarla, la democracia provoca verdaderos tsunamis de alegría, tanta, que atraganta a muchos, como en Minatitlán –o Coatzacoalcos- que no se cansan los bohemios de brindar, llámese Juan o pedro y del color que se acumule esta semana, pero no brindan por ella, sino por lo que significa, compañeros: billetes.

¿En qué momento de la historia contemporánea vino forjándose poco a poco este satánico ejercicio democrático que ahora nos perturba a todos?, ¿fue acaso el gobierno culpable? Y la respuesta es sí.

Estábamos completos y parió la abuela, reza el refrán, o mejor aquel de “nos crecieron los enanos” que, hasta las barbas, muy madres, se le fueron a la Dictadura a golpes y nadie los saca de ahí. Trate usted de llevar cuentas de vidrio y espejitos al área rural, por ejemplo, y escuchará los mejores discursos tejidos en punto de cruz; luego, le arrojarán los espejitos y las cuentas encima porque lo que quieren ahora es “negociar”, o le cerramos al Yuribia, es decir, una democracia incluyente, especie de valor agregado.

Semejante cuerno de abundancia ha causado estragos de desvergüenza y deshonor en Mina pues, aquellos que eran de un partido, se han pasado al otro y, estos del otro se han pasado a aquellos siendo recibidos, democráticamente, con gusto y placer mientras la ciudadanía (la verdad) se carcajea, es decir, no hay orden.

Así, parece mentira que en estas precisas fechas que vivimos, a la democracia la amarren con longaniza.

 

lacosta49@hotmail.com

 

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