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BOB DYLAN

Por Luis A. Chávez

Nada tengo en contra del contemporáneo Juglar nativo de Duluth, Minnesota, Estados Unidos -24 de mayo de 1941-[] registrado al nacer como Robert Allen Zimmerman;  músico, cantante y poeta estadounidense, ampliamente considerado como una de las figuras más prolíficas e influyentes de su generación en la música popular del siglo XX y de comienzos del XXI[ ][][]Gran parte de su trabajo más célebre data de la década de 1960, en la que se dio a conocer como cantautor folk con composiciones como «Blowin’ in the Wind» y «A Hard Rain’s a-Gonna Fall» con un importante contenido de protesta social (Wikipedia). Tengo algunos de sus discos y sobre todo una de mis favoritas es su canción Like a Rolling Stone. Pero de todo eso, y que le ha costado mucho (en sus inicios Dylan iba de pueblo en pueblo tocando su guitarra y la harmónica en bares de mala muerte a cambio de cervezas o un sándwich) a obtener el premio Nobel, no él sino la famosa Academia que concede semejante distinción, se me hace extraño. Y extraño porque, los músicos, tienen precisamente sus estadios, sus esferas, sus Grammy y demás es decir, ahora, ejecutantes de cualquier oficio pueden con toda confianza aspirar al premio.

Ya una indígena guatemalteca obtuvo el Nobel también: el criterio para recibirlo es amplio.

Poco le falta entonces a Mick Jagger, de los Rolling Stones, para pulirse con alguna prosa en sus letras o remasterizar Bájate de mi nube, Satisfaction o Simpatía por el Diablo por decir sólo tres y también ganar el Nobel, si a esas nos vamos. ¿Es que hay una carencia mundial de candidatos que se dedican a lo suyo -y vaya que son profesionales- y no son de “diversos oficios?”, un fontanero que cante rolas de protesta puede obtenerlo, si le echa ganas.

No sólo Dylan sino todo aquel extranjero que no sea leído, entendido, analizado y apreciado en su lengua original, al ser traducido, pierde mucho del numen de su discurso, así sean latinos, griegos, polacos, chinos, japoneses y etcétera es decir, el verdadero sentido del mensaje de Dylan no será, para nosotros, intenso sino carente de cercanía por la lógica dilución al ser traducido su mensaje; le entendemos por supuesto, pero al menos no creo a como los gringos sí capten al cien por ciento sus ideas. Nosotros no, y menos en poesía, que es lo que Dylan hace y le pone melodía.

De modo que aquello de zapatero a tus zapatos, le viene guango a la Academia del Nobel. Ni modos pero, por si las moscas, lers mandaré mis como poemas.

 

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